El peltre era un material bastante popular entre los romanos, pues lo utilizaban para la construcción de sus acueductos; además, durante la Edad Media, comenzó a utilizarse para adornar el interior de las iglesias, pues su característico color blanco lo hace muy parecido a la plata.
Fue también durante esa época que su empleo en las vajillas comenzó a popularizarse, dejando atrás al material principal de entonces: la madera.
Antiguamente el peltre era una aleación compuesta de plomo, que otorgaba resistencia, y estaño, que daba ese característico color plata; el factor tóxico de esta aleación era sin duda el plomo, material dañino para nuestra salud.
Sin embargo, en la actualidad el peltre es fabricado con estaño, cobre y antimonio; estos dos metales otorgan resistencia al peltre sin la toxicidad del plomo, razón por la cual es un material completamente seguro, pero si tienes alguna olla, plato o refractario de este material y no conoces el tiempo en que fue fabricado, es mejor cerciorarse de que está completamente libre de plomo antes de usarlo para contener tus alimentos.
Además, como dato adicional, en México se conoce como peltre a las ollas y vajillas fabricadas con acero porcelanizado –sí, los del característico color azul con puntitos blancos– por lo que nunca fue peltre en realidad... básicamente hemos vivido engañados toda nuestra vida.
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